Nueve millones de euros para mirar todo el cielo cada pocos días desde una sierra de Teruel
Para encontrar asteroides no sirve el telescopio más grande, sino el que abarca más cielo. Por qué el T150 lleva un espejo modesto, y qué hace exactamente la defensa planetaria cuando no hay ninguna amenaza a la vista.
La defensa planetaria tiene un problema de imagen: suena a película. Y lo primero que hay que decir es que la parte de desviar un asteroide ya se ha probado, funciona, y la parte difícil no es esa. La parte difícil es enterarse a tiempo.
Esa es la que se va a hacer desde una sierra de Teruel.
Qué se ha licitado
El Centro de Estudios de Física del Cosmos de Aragón ha sacado a concurso el T150, un telescopio de 1,5 metros de apertura para el Observatorio Astrofísico de Javalambre. Presupuesto máximo de licitación: 9,098 millones de euros con IVA. Treinta meses de plazo, y operación científica prevista para 2029.
Nueve millones, para un telescopio, es poco. El Gran Telescopio Canarias costó del orden de ciento treinta. Y sin embargo este va a hacer algo que aquel no puede.
Por qué un espejo pequeño con un campo enorme
Un telescopio grande sirve para mirar muy lejos y muy fino: coge mucha luz y ve objetos muy débiles, pero por un agujero muy estrecho, como un teleobjetivo largo.
Para buscar asteroides eso no vale, porque no sabes dónde mirar. Lo que hace falta es lo contrario: abarcar mucho cielo, muchas veces, y comparar. Una foto de esta noche contra la de anteanoche; lo que se ha movido entre las dos, ahí está.
De ahí el diseño: espejo modesto, campo de visión muy ancho y capacidad de barrer casi toda la bóveda celeste cada pocos días. La estimación de los responsables es del orden de 7.000 asteroides al año, muchos de ellos sin catalogar.
El otro trabajo: la basura
El mismo instrumento sirve para vigilar lo que hemos dejado nosotros ahí arriba. Determinar posiciones, velocidades y tamaños de fragmentos y satélites, y meterlos en los catálogos que se usan para decidir si un satélite tiene que apartarse.
Es la parte menos vistosa y probablemente la más rentable a corto plazo: las maniobras de evasión en órbita baja han pasado de ser una rareza a ser rutina.
Dónde encaja España en esto
La vigilancia de objetos cercanos a la Tierra funciona como una red: ningún país ve el cielo entero, porque medio cielo está siempre debajo del horizonte y porque cuando amanece en un sitio anochece en otro. Se necesita una cadena de instrumentos repartidos por longitudes distintas.
Europa lleva años construyendo la suya, y España aporta algo que no se compra con dinero: cielo oscuro, seco y a altura, en una zona con muy poca contaminación lumínica. Javalambre lleva desde 2010 caracterizado como uno de los mejores emplazamientos del continente.
Antonio Marín, subdirector del CEFCA, resumió el instrumento con una frase que se entiende sin saber astronomía: «un telescopio enormemente voraz observando el cielo».
Lo que aún no se sabe
Está en licitación, así que falta lo esencial: quién lo construye y con qué cámara. El campo de visión real y la profundidad a la que llegue dependen de ese diseño, y hasta que no se adjudique, las cifras que circulan son las del pliego, no las de un instrumento existente.
Y falta lo de siempre en ciencia con calendario: 2029 son tres años, y en tres años los plazos de un telescopio se mueven.
Fuente: licitación del CEFCA y declaraciones a la agencia EFE del 15 de agosto de 2026.