Por qué el campo magnético de un planeta decide si tiene aire, y cómo acaban de medir uno a distancia
Marte lo perdió y con él perdió su atmósfera. La Tierra lo conserva. Y acaban de detectar el de un planeta que está en otro sistema, escuchando sus auroras.
Hay una diferencia entre la Tierra y Marte que explica casi todo lo demás, y no es la distancia al Sol ni el tamaño. Es que uno tiene campo magnético y el otro lo perdió.
Viene a cuento porque acaba de conseguirse algo que parecía lejano: medir, a distancia, el campo magnético de un planeta que está en otro sistema solar.
Qué hace un campo magnético
El Sol no solo emite luz. Emite también un flujo constante de partículas cargadas.
Cuando ese flujo llega a un planeta con campo magnético, las partículas se desvían. Se van hacia los polos, chocan allí con la atmósfera y producen luz: eso son las auroras.
Cuando llega a un planeta sin campo magnético, no se desvía nada. Va directo contra la atmósfera y la va arrancando, poco a poco, durante cientos de millones de años.
Esa es, en resumen, la historia de Marte.
Lo que se acaba de conseguir
Un equipo del Center for Astrophysics Harvard & Smithsonian y de la Universidad de Oregón ha detectado emisión de radio procedente directamente del exoplaneta β Pictoris b, un gigante gaseoso. Lo hicieron con MeerKAT, un conjunto de radiotelescopios de Sudáfrica, entre los 0,85 y los 3,5 gigahercios.
Esa emisión es auroral. Y si hay aurora, hay campo magnético.
Lo que hace que sea la primera vez no es captar radio de un sistema con planetas, que ya se había hecho, sino poder asegurar que la señal viene del planeta y no de su estrella.
Por qué es difícil
Porque una estrella es una fuente de radio muchísimo más potente que cualquier planeta que la orbite. Separar la señal pequeña de la grande, a esa distancia, es el problema entero.
Es parecido a intentar oír a alguien susurrar al lado de un altavoz de concierto: la información está ahí, y el trabajo consiste en distinguirla.
Lo que cambia en la lista de preguntas
De cada planeta que se encuentra fuera del sistema solar se intenta averiguar el tamaño, la distancia a su estrella y, con suerte, algo de su atmósfera. Con eso se decide si está en la zona donde podría haber agua líquida.
Si el campo magnético se puede medir, entra una pregunta más: si ese planeta puede conservar lo que tiene.
Porque estar a la distancia correcta no basta. Marte está razonablemente cerca de esa zona y es un desierto helado sin aire, y la razón es la de arriba.
El límite, que conviene decir
β Pictoris b es un gigante gaseoso. Su señal es potente comparada con la de un planeta rocoso del tamaño de la Tierra, que sería muchísimo más débil.
Así que esto no significa que mañana se vaya a poder comprobar si un planeta parecido al nuestro está protegido. Significa que el método existe y que funciona en el caso fácil.
Que es, casi siempre, como empiezan estas cosas.