Cuánto lee España de verdad: lo que dicen los datos y no la sobremesa
«Ya nadie lee» es una de las frases más repetidas y peor documentadas del país. El Barómetro de Hábitos de Lectura lleva años diciendo lo contrario, con una excepción que casi nadie mira.
La escena se repite en cualquier comida familiar. Alguien mira de reojo a un sobrino pegado al móvil, suspira y suelta la frase: «ya nadie lee». Nadie la discute, porque suena verdadera y porque llevar la contraria en la sobremesa da pereza. Lo curioso es que en enero de 2026, mientras esa sentencia circulaba por miles de salones, en la librería Rafael Alberti de Madrid se presentaban unos datos que apuntan en dirección contraria.
Se trata del Barómetro de Hábitos de Lectura y Compra de Libros en España, que elabora la empresa Conecta para la Federación de Gremios de Editores de España, con el patrocinio de CEDRO y la colaboración del Ministerio de Cultura. Lleva años haciendo las mismas preguntas a la población de 14 años en adelante, lo que permite algo poco habitual en las conversaciones sobre cultura: comparar. El dato de 2025 es que el 66,2% de la población lee libros en su tiempo libre. Siete décimas más que el año anterior y 6,5 puntos más que en 2017.
Si se suman quienes leen solo por trabajo o por estudios, la cifra sube al 69,8%. Y si se cuenta también a quienes leen exclusivamente cómics, al 71,2%. La foto que queda es la de un país donde dos de cada tres personas abren un libro por gusto, no por obligación.
Quién no lee, y por qué
El reverso existe y conviene mirarlo: un 33,8% declara que no lee nunca o casi nunca en su tiempo libre. Cuando se les pregunta la razón, la respuesta más votada no tiene que ver con el desprecio a los libros.
- Falta de tiempo: 42%
- Prefiere dedicarse a otras actividades: 32,6%
- No le interesa: 20%
Es decir, la mayoría de los no lectores se describen a sí mismos como gente ocupada, no como gente enfrentada a la lectura. Uno de cada cinco sí reconoce que el asunto sencillamente le trae sin cuidado, que tampoco es un porcentaje despreciable.
Dentro del país lector hay además una frontera bastante nítida. Entre las mujeres, el 72,3% lee en su tiempo libre; entre los hombres, el 59,8%. Doce puntos y medio de diferencia que llevan años ahí, subiendo los dos grupos a la vez y sin que la distancia se cierre. Quien haya asistido a la presentación de una novela en una biblioteca municipal habrá visto ese porcentaje traducido a sillas ocupadas.
El giro: los jóvenes son los que más leen
Aquí es donde el tópico se cae del todo. La franja de 14 a 24 años alcanza un 76,9% de lectores en su tiempo libre, más de diez puntos por encima de la media nacional, y encima creció respecto al año anterior. La generación a la que se acusa de haber cambiado los libros por las pantallas es, en los datos, la más lectora del país.
En el otro extremo, los mayores de 65 años están en el 58%. Parece poco hasta que se mira la serie: han sumado trece puntos desde 2017, el mayor crecimiento de todos los grupos de edad. Buena parte del avance del barómetro en la última década sale de ahí, de gente jubilada que ha recuperado tiempo y lo ha puesto en algo que antes no cabía.
Ahora bien, si hay un motivo real para preocuparse, no está donde apunta el dedo de la sobremesa. Está en los niños, en el tramo que el barómetro mide aparte preguntando a las familias:
- Menores de 6 años: 77,2% en 2025, frente al 82,7% de 2017
- De 6 a 9 años: 79,4%, frente al 85,5% de 2017
- De 10 a 14 años: 84,9%, frente al 86,2% de 2019
Son los únicos tramos que retroceden mientras todo lo demás sube. La lectura infantil sigue siendo altísima en términos absolutos, pero lleva años perdiendo terreno, y esos niños son los adolescentes de dentro de una década. El titular alarmista existe; simplemente se ha estado colgando de la edad equivocada.
Las bibliotecas siguen sin recuperar la pandemia
Un 29,8% de la población pasó por una biblioteca en el último año, algo más que el 28,8% del año anterior. La recuperación es lenta y todavía no alcanza el 32% de 2019. Lo llamativo es la nota que les ponen quienes las usan: 8,1 sobre 10, una puntuación que ya quisieran para sí la mayoría de los servicios públicos que se someten a encuesta.
Casi un tercio del país entra en una biblioteca cada año y sale con la sensación de haber recibido un servicio notable. Cuesta encontrar otra infraestructura cultural con esa combinación de alcance y valoración.
El audiolibro crece, pero desde muy abajo
La lectura digital ya la practica el 33,2% de la población, punto y medio más que el año anterior, repartida entre el lector electrónico (16%), el móvil (11,8%) y el ordenador (11,1%). El audiolibro, del que tanto se habla, está en el 9%. Ha subido desde el 7,9% del año anterior y avanza sobre todo entre los menores de 45 años, pero conviene mantener las proporciones: mueve a menos de uno de cada diez españoles.
Algo parecido pasa con el cómic, que lee un 14,3% de la población y ha crecido casi un 38% desde 2020. Son formatos con impulso y con titulares, no todavía con volumen.
Queda un dato para la próxima sobremesa. El 54,1% de los españoles compró algún libro el año pasado, y cuando se les pregunta dónde prefieren hacerlo, la librería independiente gana con un 40%, por delante de internet (24%) y de las cadenas (16%). Un país que supuestamente ha dejado de leer sigue entrando en librerías de barrio a por un libro que podría pedir desde el sofá.