El heredero que Fernando el Católico no llegó a tener, y el remedio que quizá lo mató

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A los 53 años se casó con una chica de 18 y necesitaba un hijo para deshacer la unión de España. El remedio que tomó para conseguirlo es un veneno.

El heredero que Fernando el Católico no llegó a tener, y el remedio que quizá lo mató

El 19 de octubre de 1505, Fernando II de Aragón se casó por segunda vez. Él tenía 53 años y era viudo de Isabel la Católica desde hacía menos de un año. Ella, Germana de Foix, tenía 18. La diferencia era de treinta y cinco años, pero la edad no era lo importante de aquel matrimonio.

Lo importante era lo que Fernando necesitaba de él: un hijo varón.

Un heredero para deshacer España

La unión de Castilla y Aragón nunca fue una fusión, sino dos coronas en las mismas manos. Muerta Isabel, esas manos empezaban a separarse, y el camino natural llevaba a que el nieto de Fernando —el futuro Carlos I— acabara heredándolo todo.

Los nobles aragoneses presionaban a Fernando para que tuviera un hijo varón, como mandaba la ley sálica del reino. Un hijo de Germana heredaría Aragón, Aragón dejaría de ir con Castilla, y el imperio que estaba a punto de existir se desharía antes de nacer.

Todo dependía de que un hombre de más de cincuenta engendrara un heredero. Y ahí es donde entra la parte incómoda de la historia.

El remedio

La cantárida era el afrodisíaco de referencia de la época. Se obtenía triturando un escarabajo de color verde metálico, Lytta vesicatoria, conocido popularmente como mosca española. El polvo resultante se tomaba en pequeñas cantidades.

Lo que hace ese polvo no tiene nada de romántico. Su principio activo, la cantaridina, es un vesicante: irrita con violencia los tejidos que toca y, al eliminarse por la orina, inflama las vías urinarias. Esa irritación produce erecciones prolongadas y dolorosas, que es lo que durante siglos se confundió con un efecto afrodisíaco. No despierta el deseo: quema por dentro.

Y el margen entre la dosis que produce ese efecto y la que envenena es estrechísimo.

Sí hubo un hijo

La parte que casi nunca se cuenta es que el plan estuvo a punto de funcionar. El 3 de mayo de 1509, Germana dio a luz un niño: Juan de Aragón y Foix, príncipe de Gerona.

Murió pocas horas después de nacer.

Con él se fue la única posibilidad real de separar las coronas. No hubo más hijos.

Madrigalejo

Fernando murió el 23 de enero de 1516 en Madrigalejo, un pueblo de la actual provincia de Cáceres, camino de Guadalupe. Tenía 63 años.

Desde muy pronto circuló la explicación de que se había matado él mismo a base de afrodisíacos en su empeño por engendrar otro heredero. Es una historia perfecta, y precisamente por eso conviene mirarla con cuidado: las fuentes la recogen en condicional, como algo que pudo ocurrir, no como algo demostrado. Un hombre de 63 años en el siglo XVI tenía muchas maneras de morirse.

Lo que sí es seguro es lo otro: que tomó cantárida, que buscaba un heredero y que no lo consiguió. Su nieto Carlos heredó las dos coronas dos años después.

Lo que queda abierto

Nadie ha podido establecer de qué murió exactamente Fernando el Católico. Sin los restos y sin una autopsia que no existió, la cantárida seguirá siendo una sospecha razonable y nada más. La historia se cuenta como certeza desde hace cinco siglos porque encaja demasiado bien con el personaje.

Fuentes

Comprobado: Fernando II de Aragón se casó con Germana de Foix el 19 de octubre de 1505, ella con 18 años y él con 53. Los nobles aragoneses le presionaban para que tuviera un hijo varón por la ley sálica del reino. La pareja tuvo un hijo, Juan de Aragón y Foix, nacido el 3 de mayo de 1509, que murió pocas horas después. Fernando murió el 23 de enero de 1516 en Madrigalejo, en la actual provincia de Cáceres.

No comprobado, y conviene decirlo: que la cantárida lo matara es una hipótesis repetida desde antiguo, no un hecho establecido. Las fuentes la recogen en condicional. La lectura del segundo matrimonio como maniobra para separar Aragón de Castilla es interpretación de historiadores sobre un motivo político real, no una declaración del propio Fernando.

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