Nokia no desapareció: perdió los móviles y se quedó con lo que nadie miraba
Nvidia acaba de pagar mil millones por el 2,9 % de una empresa que mucha gente daba por muerta. Qué pasó de verdad, y por qué el teléfono de 1992 no es el que todos citan.
En octubre de 2025, Nvidia pagó mil millones de dólares por el 2,9 % de Nokia. La noticia sorprendió a mucha gente por un motivo curioso: bastantes daban por hecho que Nokia ya no existía.
Existe, factura y acaba de subir en bolsa un 22 % en un día. Lo que desapareció fue otra cosa.
De fábrica de papel a la mitad de los móviles del mundo
Nokia nació en Finlandia en 1865 como fábrica de pasta de papel. Tardó más de un siglo en acercarse a los teléfonos: en 1979 montó con Salora una empresa de radioteléfonos llamada Mobira, y de ahí salió en 1987 el Mobira Cityman, un aparato de casi 800 gramos que se hizo famoso cuando lo fotografiaron en manos de Mijaíl Gorbachov.
El salto de verdad llegó el 10 de noviembre de 1992 con el Nokia 1011, el primer teléfono GSM fabricado en serie. El nombre no es casual: sale de la fecha de lanzamiento.
Conviene aclarar aquí un lío que se repite mucho. El 1011 podía recibir mensajes de texto, pero la propia Nokia sitúa en el 2110, de 1994, el primer teléfono GSM capaz de enviarlos. Y el Nokia 1100, con el que a veces se confunde por el número, es de finales de 2003: ese vendió más de 250 millones de unidades y sigue siendo el teléfono más vendido de la historia.
En medio, el año 2000 trajo el 3310, unos 126 millones de unidades, la batería que duraba una semana y el juego de la serpiente.
Cuánto llegó a pesar
La cifra que se repite es que Nokia tenía el 50 % del mercado. Los datos del sector dicen algo un poco menor y todavía enorme: 37,8 % de cuota mundial de teléfonos en 2007, y por primera vez un 40 % en el último trimestre de ese año. El 50 % aparece cuando se mide solo el mercado de teléfonos inteligentes, que entonces era pequeño.
Para una empresa de un país de cinco millones de habitantes, eso significaba algo más que cuota: significaba que buena parte de la recaudación empresarial finlandesa dependía de una sola compañía.
Lo que pasó después de 2007
Ese mismo año se presentó el primer iPhone, y al siguiente empezó a extenderse Android. La versión corta dice que Nokia no vio venir la pantalla táctil. La versión larga es menos cómoda: la vio, tenía prototipos, y el problema fue el software.
Symbian, su sistema, estaba pensado para teléfonos con teclas y se volvió una carga cuando la competencia estaba en las aplicaciones. En 2011 Nokia decidió abandonarlo y aliarse con Microsoft para usar Windows Phone. Salieron los Lumia, que como aparatos eran buenos —las cámaras de aquella gama todavía se citan— y que se estrellaron contra la falta de aplicaciones.
En septiembre de 2013 Microsoft compró la división de teléfonos por unos 7.200 millones de dólares. Menos de dos años después reconoció el fracaso, se apuntó una pérdida contable de 7.600 millones y en 2016 dejó de fabricar.
La marca volvió a los móviles ese mismo año de la mano de HMD, una empresa finlandesa, pero conviene precisarlo: HMD no compró la división, licenció el nombre. Los teléfonos que salieron llevaban el logotipo de Nokia sin ser de Nokia.
Y sin embargo
Aquí está la parte que casi nadie cuenta, y es la que explica lo de Nvidia.
Mientras el negocio de los teléfonos se hundía, Nokia conservaba otra cosa: la fabricación de equipos de red, la infraestructura por la que pasan las llamadas y los datos. En 2015 compró Alcatel-Lucent y con ello se convirtió en uno de los tres grandes del mundo en ese terreno, junto a Ericsson y Huawei.
Ese «junto a Huawei» es la clave del último capítulo. Cuando Estados Unidos y varios países europeos empezaron a apartar a los fabricantes chinos de sus redes móviles, quedaron dos proveedores occidentales de tamaño suficiente. Uno es sueco y el otro es finlandés.
La inversión de Nvidia va exactamente por ahí: no por teléfonos, sino por llevar sus chips al interior de las antenas. El acuerdo se apoya en una plataforma que permite pasar de 5G a 6G actualizando software en vez de cambiando equipos, y el primer operador que la probará es T-Mobile, en 2026.
La lectura
La historia se suele contar como la caída de un gigante que se durmió. Vista con los números delante es otra cosa: una empresa que perdió por completo el negocio que la había hecho famosa, conservó el que nadie miraba, y treinta y tres años después de fabricar el primer móvil GSM en serie sigue ahí, cobrando por la parte de la red que el usuario no ve.
Un dato para terminar de situarlo: la fábrica de papel de 1865 lleva ciento sesenta años cambiando de negocio. Ha hecho papel, botas de goma, cables, televisores, máscaras antigás, teléfonos y ahora antenas. Lo de los móviles duró unos veinticinco años, que en su historia es un episodio corto.