Por qué los artistas españoles se van a vivir fuera por impuestos (y por qué la mayoría no lo hace)
Por qué los artistas españoles se van a vivir fuera por impuestos: la regla de los 183 días, la renta mundial, Andorra, Portugal y lo que contaron Julio Iglesias en 2015 y El Rubius en 2021.
Por qué los artistas españoles se van a vivir fuera por impuestos es una pregunta que en España vuelve cada pocos años, casi siempre con una cara famosa delante. En octubre de 2015 la cara fue la de Julio Iglesias. Jordi Évole, en el preestreno de una temporada de Salvados, le recordó unas palabras del entonces ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, sobre artistas que se marchaban del país por motivos fiscales. El cantante, residente en la República Dominicana, contestó con una frase que hoy circula en un vídeo corto con millones de visitas: «Todo lo que gano en el mundo entero no lo tributo en España, porque no vivo en España. Si yo viviera en España, tributaría».
Ahí está, en dos líneas, todo el mecanismo. Lo demás son matices, aunque algunos pesan mucho.
Por qué los artistas españoles se van a vivir fuera por impuestos: la residencia lo decide todo
España grava a sus residentes por la llamada renta mundial: todo lo que ganan, lo ganen donde lo ganen. Quien no es residente solo paga aquí por lo que obtiene aquí. La frontera entre una cosa y otra la fija el artículo 9 de la ley del IRPF: es residente quien pasa más de 183 días al año en España o tiene aquí el núcleo principal de sus intereses económicos. Y se presume residente a quien tiene en España al cónyuge y a los hijos menores.
Para un asalariado con una nómina en Albacete, la distinción es teórica. Para alguien que cobra por conciertos en Tokio, derechos en Miami y publicidad en Ciudad de México, es la diferencia entre declarar en España todo eso o solo la parte española. Por eso el debate se concentra en artistas, deportistas y creadores de contenido: sus ingresos viajan con ellos.
Cuánto pesa la diferencia
En el IRPF español, el tipo marginal más alto, sumando la parte estatal y la autonómica, se mueve entre el 45 % y algo más del 50 % según la comunidad. Se aplica solo a la parte de la renta que supera el último tramo, pero para ingresos muy altos esa parte es casi toda.
Enfrente están los destinos habituales. Andorra, el más famoso, tiene un impuesto sobre la renta de las personas físicas cuyo tipo máximo es del 10 %. Portugal atrajo durante años a jubilados y profesionales con su régimen de residente no habitual, que quedó derogado desde el 1 de enero de 2024 y se sustituyó por otro, el IFICI, pensado para investigación e innovación, con un 20 % fijo sobre rentas del trabajo durante diez años.
El caso que lo puso en todas las sobremesas
En enero de 2021, el youtuber Rubén Doblas, El Rubius, anunció que se mudaba a Andorra. Según recoge su ficha en Wikipedia, explicó en un comunicado que en sus diez años en YouTube había pagado en impuestos casi la mitad de lo que había ganado y que estaba contento de haberlo hecho, pero también que se había sentido tratado poco menos que como un delincuente. La mudanza abrió una discusión pública enorme, con políticos de primera fila opinando en redes y otros creadores que ya habían hecho lo mismo.
Lo interesante del episodio, visto con distancia, es el precio que no aparece en ninguna tabla de tipos: el de la reputación. Meses después, cuando organizó un directo solidario para los afectados por el volcán de La Palma, buena parte de las respuestas le recordaron Andorra.
Lo que frena a la mayoría
Si irse saliera tan a cuenta, se iría todo el mundo con ingresos altos. No ocurre, y hay razones de peso:
- Hay que irse de verdad. Las ausencias esporádicas cuentan como días en España salvo que se acredite la residencia fiscal en otro país, y la Agencia Tributaria revisa con lupa las mudanzas de contribuyentes con rentas altas.
- Los paraísos fiscales no sirven de atajo. Un español que se traslada a un territorio considerado paraíso fiscal sigue tributando en España el año del cambio y los cuatro siguientes, según el artículo 8.2 de la ley del IRPF.
- Lo que se gana en España se paga en España. Un concierto en Madrid o el alquiler de un piso en Málaga tributan aquí aunque el dueño viva en otro continente. Es justo lo que decía Iglesias: «Todo lo que gano en España lo tributo».
- La vida no cabe en una hoja de cálculo. Familia, amigos, idioma, el público propio. Para un actor de teatro o una cantante que gira sobre todo por España, mudarse cuesta más de lo que ahorra.
El camino de vuelta también existe
La historia tiene un reverso curioso. España también compite por atraer a gente con ingresos altos. El llamado régimen de impatriados, la popular ley Beckham, permite a quien se traslada a trabajar aquí tributar durante unos años a un tipo fijo del 24 % hasta 600.000 euros de rendimientos del trabajo, en lugar de la escala general. Las reglas fiscales empujan en las dos direcciones, y cada país mueve las suyas para quedarse con los contribuyentes que le interesan.
La frase de Julio Iglesias en 2015 se ha recortado, compartido y discutido mil veces. Leída con la ley delante, describe una norma que se aplica a cualquiera que cambie de país. Lo que cambia con los famosos es el tamaño de la cifra y el ruido alrededor.