¿Por qué España tiene la hora de Alemania si por geografía le toca la de Londres?
España va una hora adelantada respecto a su posición en el mapa desde marzo de 1940, cuando el régimen de Franco igualó sus relojes con los de Berlín. Contamos qué efectos se han medido, qué propuso el Congreso en 2013 y por qué el cambio sigue sin hacerse.
España tiene la hora de Alemania por una orden del 7 de marzo de 1940. En plena Segunda Guerra Mundial, el Gobierno de Franco adelantó los relojes una hora para igualarlos con los de la Europa central. Casi toda la península está al oeste o muy cerca del meridiano de Greenwich, así que por geografía le correspondería la hora de Londres y Lisboa. La medida nunca se deshizo. En 2013 una subcomisión del Congreso propuso volver a la hora de Greenwich, y ningún Gobierno la ha llevado a cabo.
La consecuencia se ve a diario: en verano, en Madrid, el sol llega a lo más alto pasadas las dos y cuarto de la tarde según el reloj.
¿Qué pasó exactamente en 1940?
La orden de la Presidencia del Gobierno salió en el BOE el 8 de marzo de 1940. Mandaba adelantar los relojes sesenta minutos a las once de la noche del sábado 16 de marzo. El texto lo justificaba por la conveniencia de ir a la par con otros países europeos. En la práctica, España se quedó con la hora del Berlín de Hitler y de la Francia que los alemanes ocuparon ese mismo año.
Tras la guerra, Francia, Bélgica y Países Bajos tampoco volvieron a su hora anterior. Portugal y el Reino Unido sí siguieron con Greenwich. Las islas Canarias, que siempre llevan una hora menos que la península, están hoy en el huso que le correspondería a toda España.
¿Cuánto se separa el reloj del sol en España?
Los husos horarios se reparten en franjas de 15 grados de longitud. Cada grado equivale a cuatro minutos de sol. La tabla da la hora aproximada del mediodía solar, el momento en que el sol está más alto, con la hora oficial actual. Son valores medios: a lo largo del año varían unos quince minutos arriba o abajo.
| Ciudad | Longitud | Mediodía solar en invierno | Mediodía solar en verano |
|---|---|---|---|
| A Coruña | 8,4° O | 13:34 | 14:34 |
| Sevilla | 6,0° O | 13:24 | 14:24 |
| Madrid | 3,7° O | 13:15 | 14:15 |
| Barcelona | 2,2° E | 12:51 | 13:51 |
| Berlín (referencia) | 13,4° E | 12:06 | 13:06 |
Galicia vive el caso más exagerado: en junio anochece allí cerca de las diez y media de la noche. En la mitad oriental el desfase es bastante menor.
¿Qué efectos se han medido sobre los horarios y el sueño?
Lo más citado es que España come, cena y se acuesta más tarde que sus vecinos. Los telediarios de la noche empiezan a las nueve y la televisión en horario de máxima audiencia dura hasta pasada la medianoche. El informe del Congreso de 2013 recogió que los españoles duermen de media bastante menos que otros europeos y lo vinculó con esa jornada estirada hacia la noche.
Hay un matiz importante que conviene conocer. Investigadores como José María Martín Olalla, físico de la Universidad de Sevilla, han comparado los horarios españoles con la posición del sol y no con el reloj. Su conclusión es que, medidos así, los españoles comen y se levantan a horas solares parecidas a las del resto de Europa. Visto de ese modo, la costumbre ya se habría ajustado sola al sol, y cambiar de huso movería las etiquetas sin que la gente cambiara necesariamente de hábitos.
La cronobiología habla de jet lag social, un término de Till Roenneberg, de la Universidad de Múnich. Describe el desajuste entre el reloj biológico, que marca la luz, y el reloj social, que marcan el trabajo y el colegio. Cuanto más al oeste queda alguien dentro de su huso, más tarde amanece para él según el reloj, y más se nota ese desajuste los días laborables.
¿Y sobre el consumo eléctrico?
Hay menos datos sólidos de lo que se suele decir. La cifra oficial más conocida es la del IDAE, el instituto del Gobierno para el ahorro energético, y habla del cambio al horario de verano, no del huso. Estima un ahorro potencial de hasta el 5 % del gasto en iluminación, unos 300 millones de euros al año. Con la iluminación LED y el peso creciente del aire acondicionado, esa estimación cuenta hoy menos que cuando se hizo. Nadie ha publicado un cálculo comparable sobre lo que costaría o ahorraría volver a Greenwich.
¿Qué propuso el Congreso en 2013?
La subcomisión para la racionalización de horarios, la conciliación y la corresponsabilidad presentó su informe en septiembre de 2013. Entre sus recomendaciones estaba volver al huso de Greenwich, el de Portugal y el Reino Unido, junto con medidas para acortar la jornada laboral y adelantar el cierre del día. La Asociación para la Racionalización de los Horarios Españoles, que presidía Ignacio Buqueras, llevaba años pidiéndolo.
El informe no obligaba a nada. Tenía que convertirse en un real decreto del Gobierno, y ese decreto nunca se aprobó.
¿Por qué nadie lo ha cambiado?
- Portugal ya lo probó y le salió mal. Entre 1992 y 1996 adoptó la hora de Europa central. Lo dejó por las mañanas de invierno a oscuras, las quejas por los niños que iban al colegio de noche y los problemas de sueño. Ese precedente se cita en cada debate.
- No se ponen de acuerdo en todo el territorio. Para Cataluña o Baleares, que están más al este, el cambio supondría anochecer muy pronto en invierno. Y en Canarias habría que decidir si también retrasan una hora o si se quedan con la misma hora que la península.
- El turismo y el comercio tiran del otro lado. Las tardes largas de verano son un reclamo turístico, y compartir hora con Francia, Alemania e Italia facilita los negocios y el transporte.
- Se ha cruzado con el debate europeo. En 2018 la Comisión Europea propuso acabar con los cambios de hora estacionales, después de una consulta con 4,6 millones de respuestas, el 84 % a favor. El Parlamento Europeo lo votó en marzo de 2019 y la propuesta quedó parada en el Consejo. España ha preferido esperar a lo que se decida ahí antes de tocar su huso. En octubre de 2024 el Gobierno de Sánchez volvió a pedir en Bruselas que se eliminara el cambio de hora.
¿Cambiaría algo si España volviera a la hora de Londres?
Depende de que cambien también los horarios de trabajo, de colegio y de televisión. Si solo se mueven las manecillas, en verano anochecería una hora antes según el reloj y en invierno amanecería antes. Pero la costumbre social podría quedarse como está y seguir cenando a las diez, que entonces serían las nueve. Por eso la propuesta de 2013 iba en paquete con la reforma de la jornada. Lo que se discute, más que cuántas horas marca el reloj, es a qué hora empieza y termina el día de trabajo.
Mientras tanto, la decisión de un sábado de marzo de 1940 sigue en vigor: España cumple ya 86 años con la hora de Berlín.
