El primer pueblo de negros libres de lo que hoy es Estados Unidos era español, y lo defendía un antiguo esclavo con galones de capitán
Gracia Real de Santa Teresa de Mose, 1738. La historia de Francisco Menéndez y de por qué a España le convenía dar la libertad.
A unas dos millas al norte de San Agustín, en la Florida española, hubo entre 1738 y 1763 un pueblo llamado Gracia Real de Santa Teresa de Mose. Sus vecinos eran negros que habían huido de la esclavitud en las colonias inglesas, y eran legalmente libres.
Es el primer asentamiento libre de población negra reconocido por una autoridad en lo que hoy es Estados Unidos. Y quien lo defendía era un hombre que había cruzado el Atlántico encadenado.
Quién era Menéndez
Francisco Menéndez era mandinga, de la región del río Gambia, en África occidental. Fue capturado y vendido, y acabó esclavizado en la colonia inglesa de Carolina del Sur.
De allí se fugó. Y aquí conviene entender la geografía de la época, porque explica toda la historia: para alguien esclavizado en Carolina, la libertad no estaba al norte, como en el siglo XIX. Estaba al sur, en la Florida española. Escapar significaba atravesar cientos de kilómetros de territorio hostil hacia la frontera de otro imperio.
Menéndez lo hizo, con ayuda de indígenas que también estaban en guerra con los ingleses.
La decisión española, que no fue caridad
En 1738 el gobernador de la Florida concedió la libertad a quienes habían huido de Carolina y a los que huyeran en adelante, y fundó para ellos el pueblo de Mosé. Menéndez fue nombrado capitán de su milicia, y lo fue durante cuarenta años.
Ahora bien, conviene contar por qué. Aquello no salió de un impulso humanitario: salió de un cálculo militar, y de los buenos.
San Agustín era la plaza española en Florida y el peligro venía del norte, de las colonias inglesas. Un pueblo de hombres armados situado exactamente en ese camino, formado por gente que sabía perfectamente lo que le esperaba si los ingleses ganaban, era la mejor primera línea que se podía comprar. Y además cada fugitivo que llegaba era un trabajador menos en las plantaciones del enemigo.
Libertad real, motivación garantizada y coste bajo. La medida era generosa y era interesada a la vez, y las dos cosas son verdad al mismo tiempo.
Lo que les tocó defender
En 1740 los ingleses atacaron. El combate en el fuerte fue uno de los episodios duros de aquella guerra y el pueblo quedó destruido. Sus habitantes se replegaron a San Agustín, y Mosé no se reconstruyó hasta 1752.
Entre medias, Menéndez se embarcó como corsario contra los ingleses, y le salió mal: lo capturaron y volvió a ser esclavizado. Consiguió regresar. Un hombre que escapó dos veces de lo mismo y que las dos veces volvió a ponerse delante.
El final, que es el que más dice
En 1763 España cedió la Florida a Inglaterra. Para los vecinos de Mosé, eso no era un cambio de bandera: era volver a la esclavitud.
Así que se marcharon todos. La comunidad entera se trasladó a Cuba, donde se le asignó tierra para empezar otra vez, y el nuevo asentamiento llevó el nombre de la tierra que dejaban atrás.
De la muerte de Menéndez no hay certeza. Se le sitúa en la década de 1770, y alguna fuente lo pone en La Habana, pero ni la fecha ni el lugar están establecidos. Quien te dé una fecha exacta te está dando más de lo que se sabe.
Por qué casi nadie cuenta esto
Porque no encaja en ningún relato cómodo.
No sirve para un cuento de bondad española, porque la Corona española esclavizaba a gente en sus propias colonias mientras daba la libertad a los que huían de las inglesas, y eso es exactamente tan contradictorio como suena.
Tampoco sirve para la versión anglosajona, que sitúa el origen de la libertad de los negros en Estados Unidos un siglo más tarde y varios estados más al norte.
Y sobre todo no sirve porque el protagonista no cabe en la casilla de víctima. Menéndez negoció, mandó tropa, firmó peticiones al rey pidiendo lo que consideraba suyo y se pasó cuarenta años sosteniendo un pueblo.
El solar de Mosé está hoy localizado y excavado, al norte de San Agustín. Se puede visitar. Y es posible pasar por allí sin enterarse de que aquel barro fue la frontera entre ser una persona y ser una propiedad.
Una corrección, porque circula mal
Esta historia se cuenta a menudo situada en el siglo XVII. Es del XVIII: el pueblo se funda en 1738, el ataque inglés es de 1740, la reconstrucción de 1752 y la marcha a Cuba de 1763. Un siglo de diferencia, que en esto no es un detalle: en el XVII ni existía Carolina como colonia inglesa con plantaciones a gran escala.