Qué fue el año cero de los jemeres rojos: la Camboya sin dinero, sin escuelas y sin ciudades
Qué fue el año cero de los jemeres rojos: la evacuación de Nom Pen el 17 de abril de 1975 y un país sin dinero, mercados, escuelas ni religión. Fechas, cifras y fuentes.
Qué fue el año cero de los jemeres rojos se puede contar a partir de una fecha: el 17 de abril de 1975. Ese día las tropas de Pol Pot entraron en Nom Pen, pusieron fin a cinco años de guerra civil y, horas después, ordenaron vaciar la ciudad. Lo que vino a continuación fue el intento de empezar un país desde cero, sin dinero, sin mercados, sin escuelas, sin religión y sin ciudades. Duró tres años, ocho meses y veinte días, y en ese tiempo murió alrededor de una quinta parte de la población de Camboya.
Qué fue el año cero de los jemeres rojos
La expresión «año cero» se hizo famosa por un libro: Cambodge année zéro, del sacerdote francés François Ponchaud, publicado en 1977 a partir de testimonios de refugiados que habían cruzado a Tailandia. Resume bien la idea del nuevo régimen, que se llamó Kampuchea Democrática: borrar el pasado y levantar desde abajo una sociedad agraria, autosuficiente y sin clases.
Pol Pot llegaba al poder después de una guerra muy dura. Según la cronología del Programa sobre el Genocidio Camboyano de Yale, Estados Unidos bombardeó el campo camboyano desde 1969, con un pico en 1973 de 250.000 toneladas de bombas en siete meses; entre 1969 y 1973 murieron por los bombardeos entre 50.000 y 150.000 civiles. Los jemeres rojos usaron esa destrucción como propaganda para reclutar y como excusa para endurecer su programa.
La evacuación de Nom Pen, el 17 de abril de 1975
Nom Pen tenía entonces entre dos y dos millones y medio de habitantes, muchos de ellos campesinos que habían huido de los combates. Los soldados anunciaron que había que salir de la ciudad durante tres días porque iba a ser bombardeada. Nadie volvió en tres días. Se vaciaron incluso los hospitales, que albergaban a unos 20.000 heridos con pocas posibilidades de sobrevivir al viaje. Los caminos de salida se llenaron de gente a pie, cargando lo que podía llevar.
No fue solo la capital. Todas las ciudades del país se evacuaron. Los oficiales, soldados y funcionarios del gobierno derrotado de Lon Nol fueron ejecutados en las semanas siguientes, y el país quedó aislado del exterior. La población urbana pasó a llamarse «pueblo nuevo», y quedó bajo sospecha frente al «pueblo antiguo», los campesinos que ya vivían en las zonas controladas por la guerrilla antes de 1975. Todo indica que a los primeros no se les dejó votar en las únicas elecciones del régimen, en marzo de 1976.
Un país sin dinero, sin mercados y sin escuelas
Lo que el régimen abolió está bien documentado:
- El dinero. Kampuchea Democrática no tuvo moneda en circulación. El comercio interior quedó reducido al trueque, y el arroz, medido en latas, hacía de unidad de cambio.
- Los mercados y la propiedad privada. La tierra y las cosechas pasaron a ser de las cooperativas. A partir de 1976 se implantaron las «comunidades», con comedores colectivos que sustituyeron a la cocina de cada casa.
- Las escuelas y la universidad. Cerraron. La educación se sustituyó por el trabajo en los arrozales y en las obras de irrigación, y por sesiones políticas.
- La religión. Alrededor del 85 % de los camboyanos era budista theravada. Los entre 40.000 y 60.000 monjes del país fueron obligados a dejar los hábitos y a trabajar en las cooperativas; muchos fueron asesinados, y las pagodas se destruyeron o se convirtieron en almacenes. Los musulmanes cham y los cristianos también fueron perseguidos.
Quien mandaba no tenía rostro. Hasta septiembre de 1977, el poder se presentaba solo como «Angkar», la Organización, y muchos camboyanos no supieron durante años quién era Pol Pot.
Hambre, trabajo forzado y purgas
El plan económico exigía cosechas imposibles. En 1976 hubo hambre masiva en el noroeste, adonde se había deportado a cientos de miles de antiguos habitantes de las ciudades. Las jornadas en los arrozales eran larguísimas y las raciones, mínimas. Las enfermedades se trataban sin medicinas modernas.
Al mismo tiempo funcionaba un sistema de seguridad con cerca de 200 prisiones. El Centro de Documentación de Camboya (DC-Cam) identificó 196, además de 19.733 fosas comunes. La más conocida es la S-21, en un antiguo instituto de Nom Pen, por donde pasaron miles de presos que acabaron ejecutados. En 1977 y 1978 las purgas se volvieron contra el propio partido: el régimen buscaba traidores en sus filas y los encontraba a fuerza de confesiones arrancadas bajo tortura.
Cómo terminó y cuánto costó
El año cero terminó por fuera. Tras meses de ataques fronterizos de los jemeres rojos, Vietnam invadió Camboya y tomó Nom Pen el 7 de enero de 1979. Pol Pot huyó hacia la frontera tailandesa.
El balance humano se sigue discutiendo en sus cifras exactas, no en su escala. El programa de Yale lo sitúa en unos 1,7 millones de muertos, el 21 % de la población. El demógrafo Patrick Heuveline, en un estudio publicado en 2015, calcula 1,9 millones de muertes por encima de lo normal, con un margen de 1,2 a 2,8 millones. Más de la mitad, según ese mismo trabajo, fueron muertes violentas; el resto, de hambre, agotamiento y enfermedad.
En 2018, el tribunal mixto de la ONU y Camboya, las Salas Extraordinarias de los Tribunales de Camboya, condenó por genocidio, crímenes contra la humanidad y crímenes de guerra a los dos dirigentes del régimen que seguían vivos, Nuon Chea y Khieu Samphan. Pol Pot había muerto veinte años antes sin ser juzgado por ningún tribunal ordinario. Hoy Camboya recuerda a las víctimas cada 20 de mayo, en su Día Nacional del Recuerdo.