Internados indígenas en Estados Unidos (boarding schools): qué fueron y qué ha reconocido el Gobierno

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Qué fueron los internados indígenas en Estados Unidos, los boarding schools: de Carlisle (1879) y el «matar al indio y salvar al hombre» de Pratt a los 973 niños muertos que reconoce el Gobierno y la disculpa de Biden en 2024.

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Los internados indígenas de Estados Unidos, los boarding schools, tienen una foto que los resume mejor que cualquier informe. En 1882 un joven diné (navajo) de veintidós años, Tom Torlino, posó en el estudio del fotógrafo John Choate al llegar a la escuela de Carlisle, en Pensilvania: pelo largo, pendientes, manta tejida. Tres años después Choate le volvió a fotografiar con el pelo corto, traje y corbata. La escuela usaba ese par de imágenes como anuncio. Según los historiadores Barbara Landis y Richard Tritt, el fotógrafo cambió además la luz de la segunda para que la piel pareciera más clara. Torlino se escapó varias veces y en 1886 volvió a su tierra, en Nuevo México. Las dos fotos se conservan en el archivo de Carlisle del Dickinson College.

Qué fueron los internados indígenas en Estados Unidos (boarding schools)

Fueron una red de escuelas, muchas lejos de las reservas, a las que el Gobierno federal enviaba a niños indígenas para separarlos de su lengua, su religión y su familia. El sistema arranca legalmente con la Ley del Fondo de Civilización de 1819 y se extiende hasta finales de la década de 1960. Había escuelas gestionadas por el propio Estado y otras por iglesias con dinero federal.

El modelo lo diseñó un militar. Richard Henry Pratt, oficial del ejército, se hizo cargo en 1875 de 72 prisioneros de guerra kiowa, comanches, cheyenes y arapajós deportados tras la Guerra del Río Rojo a Fort Marion, que no era otra cosa que el viejo Castillo de San Marcos de San Agustín, en Florida. Allí les cortó el pelo, les puso uniforme y les enseñó inglés. Consideró que el experimento de Fort Marion había funcionado y en 1879 abrió en unos cuarteles abandonados de Carlisle la primera escuela federal para indígenas fuera de las reservas. Hasta su cierre en 1918 pasaron por ella más de 10.000 alumnos, según el Servicio de Parques Nacionales.

«Matar al indio y salvar al hombre»

La frase que define el programa es de Pratt y la pronunció en 1892, en una conferencia nacional sobre caridad y corrección. Empezó citando un dicho atribuido a «un gran general», según el cual el único indio bueno es el indio muerto, y lo corrigió a su manera: que lo que debía morir era todo lo indio que hubiera en la persona. «Mata al indio que hay en él y salva al hombre». Pratt se veía a sí mismo como un reformista frente a quienes preferían el exterminio. Lo que proponía era borrar una cultura entera, niño a niño.

En la práctica eso significaba cortar el pelo al llegar, cambiar el nombre por uno inglés, prohibir hablar la lengua propia bajo castigo y trabajar buena parte del día en talleres, cocinas o granjas. Muchos niños pasaban años sin ver a su familia.

Lo que ha reconocido el Gobierno de Estados Unidos

Durante más de un siglo no hubo un recuento oficial. Lo encargó en 2021 Deb Haaland, la primera persona indígena al frente de un ministerio en Estados Unidos (Interior), cuyos abuelos habían pasado por estas escuelas. El primer volumen de la Federal Indian Boarding School Initiative, publicado en mayo de 2022, identificó 408 escuelas en 37 estados o territorios entre 1819 y 1969, y enterramientos en unas 53 de ellas. Para hacerlo revisaron unos 103 millones de páginas de archivos federales.

El segundo y último volumen, de julio de 2024, amplió la lista a 417 escuelas y confirmó que al menos 973 niños indígenas americanos, nativos de Alaska y nativos hawaianos murieron estando en ellas, con al menos 74 lugares de enterramiento, marcados o no, repartidos por 65 escuelas.

El 25 de octubre de 2024, en la comunidad india del río Gila, cerca de Phoenix, Joe Biden pidió perdón en nombre del Estado. «El Gobierno federal nunca ha pedido perdón formalmente, hasta hoy», dijo, según recogió NPR. Era la primera vez que un presidente lo hacía.

973 es un mínimo

Dos meses después, en diciembre de 2024, una investigación de un año del Washington Post elevó la cifra a al menos 3.104 muertes entre 1828 y 1970. El equipo cruzó certificados de defunción, matrículas, censos y registros de cementerios, que es más de lo que miró el Gobierno, centrado en archivos federales. Encontró las causas de la muerte de unos 1.500 alumnos, y tres de cada cuatro murieron de enfermedades infecciosas, en escuelas a menudo hacinadas y mal alimentadas. Solo en la escuela india de Phoenix, el Post encontró 46 nombres frente a los 23 del informe oficial, como contó la emisora KJZZ. Los propios periodistas consideran su cifra incompleta.

Por qué se habla de esto ahora

El tema ha vuelto a las redes este otoño, entre otras cosas por vídeos como este del Institute for Hispano Studies, que lo usa para comparar la colonización inglesa con la española. Conviene separar las dos cosas. La comparación entre imperios es un debate con muchas aristas y con defensores interesados en ambos lados. Los internados, en cambio, no necesitan comparación para entenderse: hay listas de escuelas, nombres de niños y tumbas, y el propio Gobierno de Estados Unidos los ha puesto por escrito.

Carlisle cerró hace más de un siglo, pero su antiguo cementerio sigue ahí. De sus 229 tumbas, unas 180 corresponden, según el Ejército, a niños y jóvenes de la escuela. Desde 2017 el Ejército, que hoy ocupa el terreno, exhuma cada año a algunos de ellos y devuelve sus restos a las familias y naciones que los reclaman.

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