«Yerma»: qué significa el título, de qué va la obra y por qué escandalizó en 1934

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Una mujer que quiere un hijo y no lo tiene, en un pueblo donde eso te define entera. Se estrenó el 29 de diciembre de 1934 y la función acabó con bronca.

«Yerma»: qué significa el título, de qué va la obra y por qué escandalizó en 1934

Empecemos por lo que más se busca, que es el título.

Qué significa «yerma»

Yermo, en español, es un terreno que no produce: sin cultivar, sin agua, sin nada. Un descampado seco.

Lorca le pone ese nombre a la protagonista, y no es un nombre real: es lo que el pueblo entero piensa de ella. La mujer se llama como la llaman.

Toda la obra cabe en esa decisión.

De qué va

Yerma lleva años casada con Juan y no consigue quedarse embarazada. Él tiene otras prioridades: la tierra, el trabajo, el qué dirán. A ella el deseo de ser madre se le va convirtiendo en una obsesión que lo ocupa todo.

Alrededor, un pueblo que mira. Las lavanderas hablan de ella en el río. Las vecinas cuentan los años. Y hay un hombre, Víctor, con el que quizá habría sido otra cosa, y al que no toca.

La obra termina con Yerma haciendo lo único que le queda por hacer, y no lo cuento porque conviene llegar ahí sin saberlo.

Lo que la hace difícil, y grande

No va solo de no poder tener hijos. Va de una mujer a la que le han enseñado que su vida entera depende de eso, y que se queda sin ningún otro sitio donde ponerse.

Yerma no puede irse. No puede trabajar. No puede separarse. No puede acostarse con otro sin perder lo único que le queda, que es la honra. Le han cerrado todas las puertas menos una, y esa es la que al final empuja.

Esa lectura es la que hace que la obra siga funcionando en sitios donde el contexto es completamente distinto.

El estreno, que fue una bronca

Se estrenó el 29 de diciembre de 1934 en el Teatro Español de Madrid, con Margarita Xirgu en el papel principal.

Y fue un escándalo. En aquel momento, una obra que hablaba abiertamente del deseo de una mujer, y que además dejaba en mal lugar la moral del pueblo y su vigilancia constante, tenía a media España en contra antes de que se levantara el telón.

Aguantó en cartel igualmente, porque funcionó.

Dónde encaja

Es la segunda de las tres tragedias rurales. La primera es Bodas de sangre, de 1933, que parte de un crimen real. La tercera es La casa de Bernarda Alba, terminada en junio de 1936, dos meses antes de que lo mataran.

Las tres tienen lo mismo por dentro: un pueblo que vigila, una mujer que quiere algo que no le corresponde querer, y un final del que no se sale.

Si vas a leer las tres, este es el orden: Bodas de sangre, Yerma, Bernarda Alba. Verás cómo Lorca va quitando cosas hasta dejar solo lo que hace falta.

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