17 Septiembre 2008 – 14:58 | Publicado por Sergio

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Como ya comentamos en su día, Bletchley Park se encontraba en peligro de cierre por falta de fondos para mantener sus instalaciones.

Bletchley Park fué la base para que un enorme número de criptólogos, matemáticos y físicos ingleses trabajaran hasta la extenuación con objeto de romper los códigos que los alemanes utilizaron durante la Segunda Guerra Mundial y que eran generados por dispositivos como la Máquina Enigma o la máquina Lorenz. Además fué aquí donde se construyó y funcionó el Colossus, el primer computador programable de la historia, y trabajó Alan Turing.

Pese a que el trabajo que aquí se llevó a cabo fué fundamental para que el bando aliado ganara la contienda, Bletchley Park y tener, por tanto, un gran valor histórico no goza de ningún tipo de financiación pública por parte del gobierno británico. Otras organizaciones como la National Lotery británica o la Fundación Bill y Melinda Gates también rechazaron colaborar en el sostenimiento económico del lugar.

Dado que los problemas financieros y el deterioro del lugar son cada vez más alarmantes, ayer martes, PGP (empresa dedicada a la criptología), IBM y otras empresas tecnológicas han acordado poner en marcha un plan para hacer ver a otras empresas la importancia del emplazamiento y hacer un llamamiento para la obtención de fondos que permitan la conservación tanto de las instalaciones como del National Museum of Computing que allí se encuentra.

PGP ha habilitado una página especial para el proyecto, que se ha denominado Help Station X, y donde también se aceptan donaciones de particulares con el aliciente de que para donaciones de £25 o más superiores regalan una bonita camiseta.

Visto en cnet.news vía Microsiervos.

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Etiquetas: Alan Turing, Colossus, Help Station X, IBM, máquina Enigma, National Museum of Computing, PGP
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Sin comentarios 17 Septiembre 2008 – 9:48 | Publicado por Sergio

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Antoni van Leeuwenhoek, un comerciante de paños nacido en Delft (Países Bajos) en 1632, decidió construir una lupa que le permitiera ver con detalle las telas con las que trataba. Van Leeuwenhoek no tenía formación científica pero sí una gran curiosidad por la astronomía, las matemáticas o la química que le permitió fabricar unas lentes montadas sobre una pequeña base de cobre que podían ser enfocadas según se acercaban o alejaba entre si y con una capacidad de más de 200 aumentos.

Con estas lentes van Leeuwenhoek comenzó a aobservar objetos que montaba sobre la cabeza de un alfiler. Y lo que comenzó a ver a través de su aparato le sorprendió tanto que comenzó a escribir cartas a la Royal Society de Inglaterra para compartir con ellos sus observaciones y que le dieran alguna explicación de todas aquellas formas que veía a través de su sencillo pero potente microscopio y que no comprendía.

En una de sus cartas, fechada en 1674, van Leeuwenhoek describía lo que pudo ver al observar agua que tomó de un lago. Unas formas espirales verdes se movían por el fluido. En otra misiva, con fecha del 17 de septiembre de 1683 y quizá la más importante, comentaba los resultados del experimento que le llevó a descubrir las bacterias.

En ella detallaba cómo tomó muestras de sarro de sus propios dientes y de los de cuatro personas más, dos de las cuales no se habían lavado los dientes jamás:

Entonces pude observar, con gran maravilla, como en dicha materia habían gran cantidad de pequeños animáculos que se movían bastante bien. Los del tipo más grande tenían una gran movilidad y se disparaban por el agua (o baba) como lo hace un lucio en el agua. El segundo tipo a menudo giraban sobre si mismas y eran más numerosas.

Lo que van Leeuwenhoek llamó animáculos eran en realidad bacterias y su experimento fué la primera observación que de estas se realizaba.

Van Leeuwenhoek pudo además realizar muchos otros experimentos y descubrimientos científicos de importancia crucial como la primera descripción de los glóbulos rojos, la confirmación de la existencia de la red de capilares sobre la que Marcello Malpighi había teorizado o la observación de espermatozoides, entre muchos otros.

Algunos de los aparatos que aun se conservan de van Leeuwenhoek pueden ser vistos aquí.

Información extraída de Wired y la Wikipedia.

Imagen: ilustración de uno de los microscopios de Van Leeuwenhoek realizada por Henry Baker en 1756.

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Etiquetas: bacteria, biología, microbiología, microscopio, química
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