Quién conquistó realmente Tenochtitlan: los tlaxcaltecas y los miles de aliados indígenas de Cortés
Quién conquistó realmente Tenochtitlan en 1521: Cortés llegó con unos 500 españoles y el asedio lo hicieron decenas de miles de tlaxcaltecas, texcocanos y totonacas. Cifras, fuentes y lo que dice Matthew Restall.
Si alguna vez te has preguntado qué significa pocho en México, el Diccionario del español de México de El Colegio de México lo resume así: se dice de quien «desciende de mexicanos pero es de nacionalidad estadounidense, o que es mexicano pero emigrado a los Estados Unidos» y, al hablar español, «introduce anglicismos y muestra poco conocimiento y aprecio de la lengua». La segunda acepción es la del idioma: el pocho también es esa mezcla de español e inglés.
Nosotros llegamos a la palabra por otro camino, el de una estantería. En 1959 la editorial Doubleday publicó en Nueva York una novela que se llamaba exactamente así, Pocho, y que hoy se cita como una de las primeras novelas chicanas. Su autor, José Antonio Villarreal, había crecido oyendo ese insulto en casa. Le puso el insulto de título.
Qué significa pocho en México según quien lo dice
La definición del diccionario se queda corta para el uso real. En la calle, «pocho» sirve para señalar al primo que vuelve de Los Ángeles diciendo «parquear la troca», al sobrino que entiende todo pero contesta en inglés y al mexicano que lleva veinte años en Texas y ya no suena del todo de aquí. Casi siempre lleva un punto de burla. A veces es cariñosa y a veces no tanto.
La Academia Mexicana de la Lengua recoge dos sentidos para la persona: quien nace y vive en Estados Unidos de padres mexicanos, y el mexicano que emigró allí y adoptó sus costumbres. De ahí sale pochismo, el anglicismo que entra por esa puerta. Los ejemplos de manual son lonche por almuerzo ligero (de lunch) y marqueta por mercado (de market).
De dónde viene la palabra
Aquí conviene ir con cuidado. La explicación que da la propia Academia apunta al ópata, una lengua indígena de Sonora: potzico significaría cortar o arrancar la hierba, y a mediados del siglo XIX se habría llamado pochis a los trabajadores ópatas que se fueron al norte, gente arrancada de su tierra. Es la etimología que más circula y tiene la ventaja de encajar con la historia. Otros autores la relacionan con el «pochi» del habla sonorense, de posible origen yaqui. No hay un documento que lo zanje del todo, así que lo más honrado es contarla como la hipótesis principal.
La novela que se llamó Pocho
Villarreal nació en Los Ángeles el 30 de julio de 1924, hijo de migrantes mexicanos. Su padre había peleado con Pancho Villa en la Revolución. La familia se instaló en Santa Clara, California, cuando él tenía tres meses, y la novela transcurre allí.
El protagonista es Richard Rubio, hijo de Juan Manuel Rubio, un antiguo revolucionario que cruza la frontera huyendo de lo que dejó atrás. Richard lee todo lo que encuentra, quiere ser escritor y vive en medio de una pelea doméstica: el padre se aferra a México y la madre se va americanizando. Al final, tras el ataque a Pearl Harbor, Richard se alista en la Marina y se va de casa. Según la biografía del autor, el estudioso Francisco A. Lomelí la considera la primera vez que la literatura estadounidense de gran tirada presentó personajes hispanos complejos y no de cartón piedra.
Lo curioso es cómo le fue. Al salir apenas tuvo eco y se descatalogó pronto. En 1970, con el movimiento chicano en plena ebullición, Anchor la reeditó en bolsillo y ahí sí empezó a leerse en universidades. Con el reconocimiento llegaron también las críticas desde dentro del movimiento: a algunos activistas les sobraba la asimilación de Richard y les faltaba militancia. El resumen de Encyclopedia.com recoge bien esa doble recepción. El libro se quedó en medio, como su protagonista.
Villarreal escribió después The Fifth Horseman (1974), una especie de precuela que vuelve a la Revolución y termina con la muerte de Villa. Murió en California en enero de 2010.
Del insulto a la etiqueta propia
La reapropiación siguió por su cuenta. El dibujante Lalo Alcaraz, al que de niño en San Diego sus parientes llamaban pocho, fundó en los noventa con un amigo una revista fotocopiada de humor chicano que se llamaba POCHO Magazine. Con los años se convirtió en Pocho.com, una web de sátira escrita en inglés que, como cuenta su ficha biográfica, quiere ampliar la palabra a cualquiera que viva entre dos mundos.
Eso no quiere decir que el insulto haya desaparecido. En México se sigue usando con retintín y en Estados Unidos hay quien lo lleva como una camiseta. Las dos cosas pasan a la vez.
Para leerla hoy
Pocho se lee en inglés, y la pista para encontrarla es la edición de bolsillo de Anchor. Es una novela de formación clásica, de las de chico lector que quiere irse de casa, con un padre que se come las primeras páginas. Si te interesa entender qué significa pocho en México y por qué la palabra pica tanto a un lado como a otro de la frontera, es un buen sitio por donde empezar. Está escrita desde dentro, por alguien a quien se lo llamaron antes de que nadie lo pusiera en una portada.