¿Cuánto va a subir el diésel por el impuesto europeo al CO₂? La cuenta sale a unos 12 céntimos, y no llega hasta 2028
El gasóleo ha subido casi un 40 % este año y el ETS2 todavía no existe. Hicimos la multiplicación de lo que sumará cuando exista.
El gasóleo está caro y sube. La media en España era de 1,934 euros por litro el 22 de septiembre, y la prensa del sector calculaba dos días después una subida cercana al 40 % desde enero, cuando estaba en torno a 1,39. Son cincuenta y cuatro céntimos más por litro en nueve meses.
Con ese fondo circulan vídeos que señalan a un culpable concreto: el ETS2, el nuevo sistema europeo de derechos de emisión para los combustibles del transporte por carretera. La explicación tiene un problema de calendario.
El ETS2 todavía no existe
El ETS2 no está en vigor. Su arranque estaba previsto para 2027 y se retrasó un año mediante el Reglamento (UE) 2026/667, que modificó la Ley Europea del Clima. Empieza en 2028.
Eso significa que en el precio que se paga hoy en el surtidor no hay ni un céntimo de ese mecanismo. Las causas de la subida de 2026 hay que buscarlas en otro sitio: en la capacidad de refino, en las rutas de suministro alteradas y en los inventarios. Se puede discutir cuánto pesa cada una, pero el ETS2 no está entre ellas porque todavía no se cobra.
Lo interesante empieza justo ahí. Si va a llegar, la pregunta útil no es de quién es la culpa, es cuánto va a sumar. Y eso se puede calcular con lo que ya está escrito en la norma.
La cuenta
El ETS2 funciona como el sistema que ya existe para la industria: quien pone el combustible en el mercado compra derechos por el CO₂ asociado. No se le cobra al conductor directamente, lo pagan petroleras y distribuidoras, y de ahí baja al precio final.
Para estimar cuánto baja hacen falta dos números.
El primero es el precio del derecho. La norma trae un mecanismo de estabilidad: si el precio medio de subasta supera los 45 euros por tonelada de CO₂ durante dos meses seguidos, se liberan al mercado hasta 80 millones de derechos adicionales al año para empujarlo hacia abajo. Conviene entenderlo bien, porque se cuenta mal a menudo: esos 45 euros son el disparador de una válvula de escape, no un techo que no se pueda cruzar. Pero sirven como referencia razonable para echar la cuenta.
El segundo es cuánto CO₂ hay en un litro de gasóleo. Aquí no hay una cifra única. Las fuentes españolas dan entre 2,53 y 2,74 kilos de CO₂ por litro, y la diferencia viene sobre todo de la metodología y de si se descuenta la parte de biocombustible que el combustible lleva por ley.
Multiplicando:
- 45 €/t × 2,53 kg/l = 11,4 céntimos por litro
- 45 €/t × 2,74 kg/l = 12,3 céntimos por litro
A eso hay que sumarle el IVA del 21 %, porque en España los impuestos sobre el carburante entran en la base sobre la que se calcula. Quedan entre 14 y 15 céntimos por litro en el surtidor.
Poniéndolo al lado de lo que ya ha pasado
Catorce o quince céntimos no es poco. En un depósito de 55 litros son unos ocho euros por llenado, y quien hace muchos kilómetros lo va a notar todos los meses.
Pero conviene ponerlo en escala. El diésel ha subido cincuenta y cuatro céntimos en lo que va de año sin ningún ETS2 de por medio. Lo que llegará en 2028, si el derecho se mueve en el entorno de esa referencia de 45 euros, es del orden de la cuarta parte de lo que el mercado ya ha movido este año por su cuenta.
Es un dato que ordena la conversación. Un impuesto previsible de doce céntimos anunciado con años de antelación es un problema distinto, y bastante más manejable, que una subida de cincuenta y cuatro céntimos en nueve meses que nadie vio venir.
La pieza que casi nunca se cuenta
Junto al ETS2 se creó el Fondo Social para el Clima, por el Reglamento (UE) 2023/955, con 86.700 millones de euros para compensar a los hogares y a las empresas pequeñas más expuestas al encarecimiento de la energía.
Y el detalle que se pierde en los titulares: el fondo está operativo desde el 1 de enero de 2026. Es decir, lleva dos años funcionando antes de que se empiece a cobrar nada.
Que el dinero llegue a quien tiene que llegar es otra discusión, y depende de lo que haga cada país con su parte. Pero el orden de las cosas no es el que sugiere el relato de «primero nos cobran»: primero se puso el fondo.
Qué no se sabe todavía
Bastante, y conviene decirlo.
No se sabe a qué precio va a cotizar el derecho en 2028. Los 45 euros son una referencia normativa, no una predicción, y si la demanda aprieta el precio puede irse por encima aunque se suelten derechos. Tampoco se sabe qué parte del coste van a trasladar íntegra las distribuidoras ni con qué rapidez. Ni qué hará España con su asignación del fondo.
Lo que sí se puede hacer, y es lo que hemos hecho aquí, es separar las dos cosas que se están mezclando: lo que el diésel ha subido ya, que es mucho y por motivos de mercado, y lo que sumará una norma que todavía no ha empezado, que se puede estimar y sale bastante más pequeño de lo que sugiere el enfado.